(Extraída de www.clubmanagerspain.com)

Bernat_LloberaEmpezó a jugar por casualidad a los 9 años y desde entonces, el golf se ha convertido, primero, en su gran afición y, después, en su profesión. Joven, con formación específica en Dirección de Clubes de Golf, con ilusión por seguir aprendiendo, Bernat Llobera, director de Arabella Golf, explica lo que para él es dirigir. Incide en la importancia de delegar o en la necesidad de abrir el golf a la sociedad.

“Empecé a jugar al golf gracias a un sorteo”, nos cuenta. Y explica: cuando Bernat tenía 9 años, se abrió en Pollença un campo de golf. El dueño, un empresario alemán, quería promocionar el golf entre la gente de la zona, porque se trataba de algo totalmente nuevo. Así que acudió a los cuatro colegios y seleccionó, por sorteo, diez niños de cada uno de ellos. “Me tocó. De hecho, soy la única persona de mi familia que juega al golf”.

Y mantuvo la afición.

Con ese sorteo empezó todo. Tuvimos clases gratis, formamos un equipo infantil… El chollo duró solo dos años. De cualquier modo, el golf me gustaba y yo quería seguir jugando, así que continué.

¿Y el salto a hacer de esto su profesión?

También fue un poco por casualidad. Cuando estaba ya en segundo de Económicas, un amigo de la familia, profesor de la Universidad de Barcelona, me habló de lo que él pensaba que era la carrera ideal para mí, Dirección de campos de golf, una carrera en la que participaban el INEF, la Federación Española de Golf, la Universidad Autónoma de Barcelona y la Universidad de Coastal Carolina, una de las 14 que, en aquel momento, tenía implantado el programa de la PGA en Estados Unidos.

Los estudios incluían tres años en Barcelona y dos en Carolina, aunque luego, yo me quedé un año más. A mi regreso a Mallorca en 2003, encontré trabajo en el Marriot Son Antem.

Dos años después, y también por causas del destino, la directora de golf, mi jefa, se casó y decidió retirarse, así que me promocionaron a mí. Desde entonces, y hasta mayo del año pasado, cuando me surgió una oferta muy interesante, estuve en Son Antem.

En mayo pasado se incorpora a Arabella Golf

La verdad es que me siento muy afortunado por estar donde estoy. Arabella es uno de los resorts más grandes de España. Tiene tres campos de 18 hoyos y un pitch & putt.

Usted que ha hecho una carrera tan dirigida a esta profesión, ¿qué importancia otorga a la formación?

La formación fue en mi caso muy buena. Porque a los estudios de Business se unían los cursos a través de la PGA, que están basados en práctica laboral y siempre supervisados por otro profesional. En estas prácticas íbamos pasando por todos los departamentos y conociendo todas las áreas de un club y, sí, para mí creo que esa formación ha sido fundamental. Pero también creo que es importante lo que estamos haciendo aquí [la entrevista fue realizada durante el IV Congreso Internacional para Directores]: renovando esa formación con cursos, seminarios… Al final, la diferencia la marca cada persona: lo que quiera aportar, lo que quiera llegar a ser.

La experiencia de conocer todos los departamentos de un club, supongo que también le habrá servido posteriormente en tu trabajo como director…

Sí. De hecho, antes de volver a Mallorca, estuve trabajando un tiempo en Estados Unidos y empecé recogiendo bolas, limpiando palos, limpiando coches, cortando césped, rastrillando bunkers… Luego pasé al staff de tienda y, por fin, a asistente del director. La única área que no toqué fue la de restauración. Y sí, creo que viene muy bien para entender lo que se hace en cada departamento.

¿Esa formación específica incluía mantenimiento del campo?

También. Eran asignaturas de conocimiento básico, para que al menos supieras algo sobre los tipos de hierba, las rutinas de mantenimiento, los tipos de maquinaria, algo de paisajismo… Aunque se trataba de un nivel básico, sí funciona, porque cuando hablas con el greenkeeper sabes de lo que estás hablando. Creo que es importante saber un poco de todo: claro que todo no lo vas a saber tú, ni tampoco harás el trabajo tú solo; pero tienes que saber de qué te están hablando.

¿Su experiencia en Son Antem es muy diferente a lo que ahora está viviendo en Arabella?

Es diferente…, pero no tanto. Son Antem tiene 36 hoyos, hotel y villas de multipropiedad, también es un golf resort y la operativa de golf es más o menos la misma que la de Arabella Golf. Arabella Golf es más grande, hay más personal y mi trabajo está más centrado en delegar, en hablar con los encargados de cada área…

Explíquenos, desde ese punto de vista, la importancia de saber delegar.

Es muy importante, y es fundamental que esa persona en la que delegas sepa que puede hacer el trabajo y que es libre para hacerlo. De hecho es lo que ha argumentado hoy mismo Bill Sanderson: dirigir es el arte de hacer las cosas dándolas a otro para que las haga. Y es así. Al final el que hace el trabajo es el equipo. Por eso hay que prestar especial atención a la motivación del personal… En el congreso han salido también muchas ideas sobre este tema, aunque debo decir que, por el momento, en mi club eso va muy bien.

¿Qué es lo que más le gusta o le satisface de su trabajo?

Que no es rutinario. Que es algo vivo. Cualquier día puedes hacer un montón de cosas que no tenías previstas: una reunión con socios, presupuestos, un torneo, una celebración, pedidos de ropa… Eso es lo bonito.

¿Qué cualidades cree que de debe tener un buen director de club?

En mi corta experiencia, destacaría dos: dedicación y humildad. Hay que darse cuenta de que estás para servir al cliente. Ayer lo comentaron también aquí en el Congreso: Estás para servir al que viene de vacaciones a disfrutar de unos días de golf o al que viene a pasar su tiempo libre después de una semana estresado. Hay que entenderlo así, todos debemos de entenderlo así, el director y todo el staff al completo. También es importante saber escuchar y ser positivo, porque finalmente, todo tiene solución.

Un espíritu positivo que es especialmente importante en los momentos de crisis. ¿Ha afectado también a los campos que usted ha dirigido y dirige?

Sí. Como cualquier empresa estamos sufriendo la crisis y tratando de buscar soluciones adecuadas. Por ejemplo, en mantenimiento, por ser la gran partida de gasto, es la que más se ve afectada; pero hay que hacerlo con cuidado, porque si recortas mucho, se ve reflejado en la calidad del campo. Y la calidad del campo es muy importante para la satisfacción del cliente. Es una cadena. Sí hemos sufrido crisis y hay que ser creativos.

Creativos, ¿cómo?

Cuando empezó todo en 2008-2009, yo estaba en Marriot, que es una empresa americana y en Estados Unidos empezaba la crisis fuerte. Enseguida nos llegaron emails pidiendo que planteáramos un gabinete de crisis y empezáramos a programar pasos para ahorrar. Teníamos que enviar tres planes diferentes, según el nivel de bajada de negocio. Fue toda una experiencia, porque eso en la universidad no se aprende y hasta entonces todo había sido ‘buena vida’.

Entonces llega el momento de ser creativo…

Sí. Te sientas con la gente, vas viendo las partida de gasto, decidiendo de dónde se puede cortar, ajustar, distribuir y cómo se pueden generar más ingresos. Mientras todo iba bien, estábamos muy relajados. En momentos de dificultad es cuando hay que echarle imaginación y buscar valores añadidos.

¿Puede concretarnos alguna de esas medidas?

En cuanto a gastos, no se tocó la partida de promoción, por ejemplo. Y sí en partidas de mantenimiento, horas extra, horas de uso de maquinaria, utilización de máquinas más eficientes…

Y en cuanto a la búsqueda de nuevas vías de ingresos, intentamos alargar un poco más las ofertas de temporada baja o hacer paquetes en los que, por el mismo precio, ofrecíamos buggy o alquiler de palos… Es difícil bajar los precios porque, al final, hay muchos costes fijos que hay que cubrir.

Comenta que no tocaron el presupuesto de promoción. Supongo que es una partida importante para un resort que vive, fundamentalmente, del turismo

Nuestros clientes son mayoritariamente alemanes, ingleses y españoles, aunque también tenemos algunos nórdicos. Hacemos acciones de promoción en origen y creo que, de todos modos, tenemos que trabajar más en este tema, tanto a nivel particular como general de toda la isla. Mallorca como destino de golf es poco conocido. A veces preguntas a algún jugador cuántos campos hay en Mallorca y te contestan que siete u ocho, cuando en realidad son 23. Creo que, aunque no tengamos el presupuesto de Andalucía o de las Islas Canarias, algo tenemos que hacer en este sentido.

Se ha hablado estos días de que en España el modelo de crecimiento del golf ha sido, durante algunos años, poco sostenible, muy ligado a promociones inmobiliarias. ¿Cómo cree que debería ser ese modelo?

Bueno, creo que depende un poco de cada región. Ahora mismo, por ejemplo, en Mallorca hay más oferta que demanda. Nosotros tenemos turismo en primavera y en otoño y funciona muy bien; pero los siete meses restantes habría que tirar más de jugadores locales y nacionales. Ahí sí que hay que trabajar. Y creo que la fórmula es abrir las puertas a todo el mundo, para que el golf no sea una utopía o un tabú.

¿Y cómo se hace eso?

Pues a través de cursos a colectivos, no solo a niños, aunque cuando vienen los niños también vendrán los padres. Ofreciendo el primer acercamiento gratis: a nosotros nos funciona eso de “prueba primero y luego ya te engancharemos”. Se ha extendido el mensaje de que el golf es dañino y, por muchos motivos, no es así. El golf en sí mismo, separado de promociones inmobiliarias, puede ser un negocio más que provechoso y además, como juego, tiene infinitas posibilidades para todos.

Así que creo que hay que abrir el golf. Puedo decir que en los ocho años que llevo en Mallorca las cosas han cambiado ya mucho. Al principio, prácticamente todos los campos tenían el mismo greenfee, habría 10 o 15 euros de diferencia entre le más caro y el más barato y eso, durante todo el año. Ahora tenemos diferencias de hasta 60 euros y precios diferentes cada temporada. Ha aumentado la competencia y eso beneficia finalmente al golfista.

Nos contaba que juega al golf desde los 9 años. ¿Es usted de esos que juegan menos desde que son directores de algún club?

Sí, ahora juego muy poco. Menos de lo que me gustaría. Si voy a jugar a otros campos me dedico a hacer fotos, a tomar notas, a ver cómo están las cosas… Y si juego en mi campo, estoy preocupado por mil detalles y, en la tarjeta, en lugar de resultados termino poniendo notas. Y eso que creo que sí debes jugar tu campo, para ver el producto que tienes.